Masturbarme

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No puedo decir que sé lo que es masturbarme. Las únicas tres veces que lo hice fue a la desesperada, apurada, casi con rabia, sin disfrutar verdaderamente, sólo para aliviar mi ansiedad. Lo hice de urgencia, sin placer. Me quitaba la agitación, pero nada más. No me gustó para nada.

Fueron sólo tres veces y nada más para calmar mi urgencia, como quien se toma un sedante. Como no me gustaba el efecto, como no lo gozaba, prefería aguantar el chaparrón de los deseos sin alivio. Fue así como llegué a la determinación definitiva de no sentir orgasmos más nunca, ni follando ni masturbándome. Nada. Prefiero el sufrimiento.

No dudo que para las demás mujeres sea un placer. Tengo una amiga que se masturba mucho. Me invita a su casa para verla en eso y en verdad da la impresión de que lo disfruta. A veces me pide que la busque en mi coche para «dar una vuelta». Y sé que es para tocarse mientras manejo. Y so gozo es contagioso porque termino sintiendo ganas de hacer lo mismo. Pero no, soy seria en mi decisión y sé que nunca haré eso. Ni tampoco follaré. Prefiero ser una tonta reprimida.

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¡Me encanta estar reprimida! Es mi estado natural, donde siento que soy yo, donde nada me afecta, mi fortaleza, mi Bunker, donde está lo que quiero ser, una mujer independiente y emancipada de engañifas y extorsiones emocionales sólo para conseguir un espasmo consolador de vez en cuando. Es orgullo, soberbia y arrogancia, estoy consciente de ello. Quiero valerme por mí misma..Por eso amo vivir reprimida.