@dayanaralothbrok
"El sexo es una batalla, el amor es la guerra "

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2020-06-21 18:57:21

    No tiene nombre... Aaaw!.. capitulo 1: Renacer... un pequeño extracto... de mi nuevo fic

    Buenos días… - respondió una alegre Tauriel mientras entraba a la sala donde tomaban el desayuno.

    La habitación estaba completamente iluminada por velas y tragaluces que dejaban que la luz del sol se colase por ellos. La mesa era enorme y de una madera tan hermosa, obscura que ayudaba a reflejar la luz que entraba. Allí olía delicioso, notó que ya estaba servido el desayuno.

    Como antes Tauriel bajaba a comer con ellos, tenían un invitado a la mesa, para el cual se había mandado hacer una silla especial, pues las sillas estaban hechas para la gente del pueblo, elfos en su mayoría. Nunca antes se había tenido invitados enanos en aquel lugar. Era una “ocasión” especial, podría decirse.

    Sentados a la mesa ya se encontraba el rey, majestuoso con sus elegantes ropas claras y su enorme manto rojo escarlata que le daba una imagen realmente atractiva. Sobre su cabeza una corona con flores de temporada como jazmines y freesias, todas blancas y perfectamente combinadas con su traje. Legolas también estaba ahí, el era más clásico y reservado, llevaba su traje verde a juego con un chaleco de varios tonos más obscuros, pero igual lucía impecable. Y a su lado Kíli, se notaba un poco mejorado, el color había vuelto a sus mejillas y su cabello parecía haberse peleado con un peine, tenía partes muy suaves y desenredadas y otras que delataban su falta de paciencia. Vestía ropas élficas, de ello no había dudas, el sastre del rey se había tomado como una ofensa hacerle ropas a un enano, pero había terminado haciéndolas y vaya que le quedaban bien.

    De color verde y café vestía el enano, con una camisola color verde igual a la de Legolas y un saco de color más obscuro sobre sus anchos hombros y pantalones café obscuros creando un contraste entre ellos. Le observó alegre y al llegar  a sus pies, notó que no debían estar pasándola tan bien, pues las botas que llevaba puestas era demasiado finas, para sus anchos pies; eran al estilo de los elfos, delgadas y elegantes y a Kíli, parecían quedarle muy chicas, lo mismo con los pantalones que eran muy ajustados a la usanza de los de su casa.

    Tauriel sonrió al verle.

    Todos los presentes le devolvieron el saludo y prosiguieron a devorar los alimentos.

    Kíli intentaba moderar su apetito, observaba al rey y a Legolas comer con mesura, utilizaban siempre diferentes cubiertos, eran demasiados… él solo necesitaba tenedor, cuchillo, cuchara y listo. Se sentía tan extraño en aquél lugar, no era su casa, ni si familia… bueno ella deseaba que lo fuera.

    Ella era de su familia…

    Desde que la sintió aquel día, no habían tenido mucho tiempo para conversar, él estaba rehabilitándose, aún se cansaba mucho y se agitaba con cualquier esfuerzo, pero seguía esforzándose… tenía un plan y deseaba realizarlo de inmediato, pero estaba el hecho de que aún no sabía nada de su casa, al parecer a los elfos seguía dándoles lo mismo la muerte de su tío… Thorin, el destino de la montaña… de su hermano.

    Sintió la mirada de Tauriel sobre él, ella le sonreía, pese a no estar cerca de él. Ella llevaba un traje diferente al que usaba desde que le conoció, eran un vestido hermoso, que le quedaba precioso, pensó él. Era color verde claro, con unas cintas doradas en los hombros y mangas. No llevaba corona, ni adorno en la cabeza, solo su acostumbrado peinado de siempre, pero no lo requería, esas joyas en sus ojos le habían brillar y esas mejillas rosadas le daban un aspecto angelical que él adoraba.

    - Señor enano… - intervino el rey Thranduil – Después de este delicioso desayuno, le apetecería dar un pequeño paseo conmigo, prometo que no le llevare demasiado lejos, para que su salud no se vea menoscabada, no deseo prolongar más su estadía en mis tierras e imagino que usted debe desear partir ya hacia su casa -

    Kíli asintió a la invitación recibida.

    - Su majestad… - intervino Tauriel.

    - No voy a lastimarlo Tauriel, he tenido más de seis meses para hacerlo y aún está completo, prometo que así lo devolveré… -

    - Usted discúlpeme – dijo abochornada.

    - Mientras podremos ver algunos asuntos Tauriel,  ya que suponemos que tu cargo nuevamente estará desocupado – dijo Legolas sonriendo.

    - Yo… ¿Qué has dicho? –

    - Lo que todos suponemos querida, seguro pronto has de dejarnos, cuando el joven enano aquí presente se marche del reino, suponemos que te irás con él –

    Los colores ascendieron por su rostro y al ver a Kíli notó que se encontraba igual o más abochornado que ella.

    - No se preocupen, ya no lo esperábamos… - dijo Legolas – Ven Tauriel, creo que es necesario que nos apartemos un poco, démosles espacio –

    Tauriel salió junto con Legolas y tras el cerró la puerta dejando a Kíli dentro con el rey.

    - Vamos, vamos… crees que ignorábamos ese hecho, supongo que mi padre querrá aclarar algunas cosas con tu enano –

    - Legolas, ¿De qué trata todo esto? -  pregunto preocupada.

    - Cálmate, respira… Kíli va estar bien. Tú debes relajarte, no son buenas tantas emociones en vías de recuperación… vamos al jardín de mi madre, recuerdas ahí nos conocimos… ven - y llevándola de la mano la guió hasta aquel lugar.

    Lucía hermoso, repleto de flores de muchos colores, el sol bañaba aquel lugar, dándole un brillo etéreo y de fantasía.

    - Supongo que ya te habrá dicho que te vayas con él ¿no? –

    - En realidad, no hemos hablado mucho de eso… él me lo dijo antes de la batalla,  cuando apenas iba hacia su casa,  hablamos en la montaña de una vida juntos, pero no deseo presionarlo con ello y necesita  tiempo para eso…  las circunstancias han cambiado… -

    - Porqué… ¿Tú le amas? ¿Él te ama? ¿No? –

    - Sí, pero su tío ha muerto… no sabe nada de su hermano o su familia y el tiene una promesa que cumplir… - �B�f#^K���

    In a great hall with pillars hewn out of the living stone sat the Elvenking on a chair of carven wood. On his head was a crown of berries and red leaves, for the autumn was come again. In the spring he wore a crown of woodland flowers. In his hand he held a carven staff of oak.

    “I’m still a little bent, a little crooked, but all things crooked, I can’t complain. After all those years of all kinds of abuse and crashing into trees at eighty miles an hour and jumping off buildings and living through overdoses and liver disease, I feel better now than I did ten years ago. I might have some scar tissue, but that’s alright, I’m still making progress.” ― Anthony Kiedis, Scar Tissue