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La humildad te lleva al éxito.

Luis Henriquetti for life

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    Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para que él no se fuera sin saber cuánto lo había querido por encima de las dudas de ambos, y sintió un apremio irresistible de empezar la vida con él otra vez desde el principio para decirse todo lo que se les quedó sin decir, y volver a hacer bien cualquier cosa que hubieran hecho mal en el pasado.

    Gabriel García Márquez.  (via hachedesilencio)

    Nuestra historia comenzó el año 2012, entre septiembre y octubre, pero anteriormente te vi en un bus un mes antes de hablarte, de casualidad comenzamos una vida juntos con altos y bajos, pero lo bueno de nuestra relación es que a pesar de tantas cosas malas y buenas seguimos intentándolo una y otra vez para poder ser felices. Ahora, ya es algo tan fuerte que yo imagino que nada podría separarnos, solamente Dios, pero gracias a él mismo seguimos juntos, eso quiere decir que nos quiere juntos y para un buen propósito, te amo muchiiiiisimo JAVIERA CONSTANZA MAUREIRA AYALA, GRACIAS POR SER COMO ERES CONMIGO Y ESTA ES NUESTRA HISTORIA Y ASÍ LA CUENTO A CADA PERSONA QUE LE INTERESA.

                                                                                      -Luis Henriquetti.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
    Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, 
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» 

    El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

    Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
    La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
    Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

    Como para acercarla mi mirada la busca. 
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

    Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
    Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.