@virgenmorbosa
Virgen y morbosa
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2016-06-01 07:21:41

    Reprimida… Así paso horas y días, con la misma mirada ansiosa, sabiendo que no voy a saciar mi lujuria nunca nunca nunca en toda mi vida. Porque mientras más ansiosa estoy más decidida estoy a no tener alivio sexual ni una vez solita, así me reviente de ganas, así me vuelva loca.

    Estoy cada vez más amargada y odiosa. Me he vuelto agresiva, provocadora, ofensiva, sobre todo con las chicas que tienen éxito con los varones, las más bonitas y atractivas. Las odio, las detesto, porque gozan lo que nunca gozaré en toda mi vida. Soy una neurótica porque esas chicas no tienen ninguna culpa de que yo sea una desquiciada que decidió no tener relaciones sexuales ni tocarse nunca nunca nunca. Pero esa arbitrariedad me gusta. Soy una morbosa incorregible…

    dominacionmachista

    ¿Es justo castigar a mi mujer por votar a un partido contrario al mio?

    Casualmente hace poco charlaba con las mujeres que forman parte de un exclusivo grupo de colaboradoras de Dominación Machista acerca de la conveniencia de eliminar el derecho del voto para la mujer, así que en lugar de responder directamente si es correcto castigarla o no por votar en contra de tu partido prefiero que leas opiniones de mujeres con respecto al voto como derecho de la mujer.

    Pamela:yo creo que si, sino lo hiciera seria complicado, ya que creo que una mujer sola si necesitaría de ese derecho para ver por el bien de ella y su familia (madre, hermanas, hijos según sea el caso), pero estando con un hombre, el seguro sabría que es lo mejor para ambos, y la decision obviamente dependería de él y el tener mas votos a favor de lo que necesitan o lo que les agrada mas, seria mas conveniente.

    @xconcordiax:De acuerdo con Pamela.La participación política debe ser opcional. En México existe algo llamado “cuotas de género”… Es decir, las instituciones deben contar con X cantidad de mujeres activas… Y me parece una tontería, porque honestamente… No cualquier mujer tiene lo necesario para participar de estas actividades, a consecuencia muchas de las ocupantes de aquellos puestos son tremendamente incompetentes pues acaban ocupando puestos ganados por favores íntimos a los hombres de la institución. Cada mujer que rellena un lugar porque necesitan cumplir cuotas de género y realmente no es capaz o no está preparada es un despilfarro de impuestos (pagados por personas que si trabajan de verdad, y seguramente gran parte de ellos son hombres con responsabilidades reales). Y estos sujetos que malgastan presupuesto gubernamental dando vacantes a mujeres incompetentes deberían mejor ser realmente responsables y si quieren mujeres, ganarlas y costearlo con su sueldo, no con recursos públicos.

    Un conocido socialista argumenta que las cuotas de género sirven para obligar a las mujeres a participar de decisiones importantes… Mi pregunta es, ¿quién les dijo que quiero participar? La mujer que quiera, que lo haga, pero las que preferimos atender otros asuntos, que no nos molesten.

    Si dejaran a las mujeres competir equitativamente, habría algunas mujeres capaces haciendo un buen papel, no que ahora tenemos muchas mujeres poco capaces ocupando puestos que podrían ser mejor aprovechados.

    Personalmente, yo no voto, lo hice una o dos veces. Incluso estudié Ciencia Política, pero eso no es para mi, es un paquetón de estrés y complicaciones que no considero que me enriquezcan. Prefiero no quebrarme la cabeza, y mejor ocuparme de apoyar a mi novio y (en su momento) atender el hogar y los niños.

    Lamento haber escrito tanto, es solo que me molesta mucho que los movimientos “pro igualdad” acaben estropeando el orden natural de las cosas.

    “Dulce Ch: Creo q debe votar con el permiso y sobre todo la guía y el consejo de su marido habemos muchas mujeres q poco sabemos de política como en mi caso mi ultimo voto le pedí a mi tío q m aconsejara el sabe mucho .esa es mi opinión

    Dulce Sol:Debe votar para apoyar la decisión de su marido, ya que las cuestiones políticas corresponden a la idea de familia y sociedad q el promueve… por lo general, las parejas votan en acuerdo.

    @liviaacela82 que la mujer no deberia de votar, aqui en mexico esta ultima eleccion yo no vote y gano el peor de los candidatos en gran parte creo que fue porque muchas mujeres botaron por el y fue mas porque su esposa es una actriz de novelas y porque esta guapo, pero resulto ser el peor de los presidentes que hemos tenido por eso creo que esas decisiones de politica deben de ser tomadas solo por los Hombres y nosotras no meternos en esas cosas.

    Mariel de @esposa-domesticada Por supuesto, creo que este asunto depende de cada realidad. Desde la posición que adopta cada persona en su vida de relación (Hombre-mujer o mujer-Hombre) hasta el sistema legal de cada pas. 

    Por ejemplo, en Argentina el voto es obligatorio, por lo tanto las mujeres también debemos concurrir a votar. En nuestro caso dependerá entonces de lo que se viva en cada hogar, en cada matrimonio o pareja (uso "pareja” refiriéndome al noviazgo o convivencia entre Hombre y mujer, como se usa convencionalmente.. y no porque crea que la relación es precisamente pareja desde el momento en que acepto y promuevo la superioridad masculina) En lo personal, mi deseo es poder votar a conciencia y afortunadamente mi esposo me lo permite. Por supuesto que hablamos del tema previamente y al menos hasta ahora siempre hemos coincidido. Tal vez algún día no sea así, pero aún en ese caso y sólo en este aspecto, mi marido me ha dicho que respetará lo que yo decida. La política para él es algo muy importante y promueve que todas las personas tomemos una posición, sea la que sea… Pero a pesar de esta gran libertad que él me da, no me opondría en lo absoluto (aún resignando mis ideas al respecto) si él me ordenase votar por uno u otro candidato. O llegado el caso, para votar en blanco. Me dolería, pero lo obedecería sin discusión y por supuesto, sin traicionar su autoridad satisfaciendo mis deseos en el “cuarto oscuro” donde él no puede controlarme. Sé cuales son mis obligaciones para con él y no me atrevería a contradecirlo aún cuando él no puede ejercer su control sobre mí. 

    En fin, por eso digo que depende de cada “pareja” y de las formas de organización de cada país, aunque en última instancia queda dependiendo de los valores en los que cada cual cree y defiende. 

    Si el hombre decide que su mujer no vote, no votará (o en el caso como aquí en que el voto es obligatorio, la mujer votará en blanco o votará por quien le indique su esposo)

    Si es como en mi caso, lo saludable es tener conversaciones previas para que nuestro hombre sepa hacia dónde orientamos nuestras preferencias. Puede ocurrir que si no le agradan nos censure la posibilidad de votar o nos diga por quién hacerlo. O como el caso de mi esposo que en este sentido me da (hasta el momento al menos) la libertad para elegir mi opción (incluso me da la oportunidad de resignar voluntariamente a hacerlo o a elegir y hacerlo por quien él me indique).

    Laura: La mujer puede tener derecho a votar pero para poder hacerlo debe obtener el permiso del hombre y es el quien debe decir como y por quien. la mujeres no nos mandamos solas.

    Creado el 26/01/2016

    virgenmorbosa
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    Esto último me impresionó: «Las mujeres no nos mandamos solas». En mi caso es certísimo, aunque no tengo marido ni lo tendré. Soy célibe, decidí vivir sin pareja y sin relaciones sexuales, así que el problema de obedecer o no a un hombre no se me plantea.

    Pero sí el problema de votar o no. La falta de alivio sexual me produce muchos e intensos trastornos emocionales y obviamente no tengo el raciocinio para votar por esta opción o aquélla. Yo también votaría por un candidato sólo porque es guapo, llevada sólo por mi lujuria, porque ser una reprimida no ha hecho sino intensificar mi lujuria. Por eso he decidido que debo abstenerme de votar y no sólo del sexo.

    Y abstenerme de varias cosas más. Tengo fortuna suficiente para no tener que ganarme la vida, de modo que puedo abstenerme también de hacer labores que impliquen tomar decisiones que mi perturbación emocional pueda distorsionar. Suficiente problema tengo ya en mis relaciones sociales cuando la envidia me lleva a detestar a una chica que disfruta su sexualidad, por ejemplo. Sólo verla me causa rabia porque sé que está saciada sexualmente. O que una rabieta pueda llevarme a resolver algo que perjudique a alguien. Puedo eventualmente actuar contra una persona, perjudicarla, calumniarla, no sé por dónde me inclinará mi neurosis.

    Porque me he vuelto neurótica, tengo arrebatos, rabietas, accesos de llanto, insomnios, migrañas, no logro concentrarme sino en tareas sencillas de mucama, que es el único oficio que estoy desempeñando, para ser útil en algo a mis semejantes. Trabajo de doméstica en casa de amigos, de mi familia y he tenido trabajos temporales como camarera y cocinera en un restaurante. Me siento a gusto en labores de criada y mientras me limite a ellas no puedo causar daño por mis trastornos temperamentales. En este oficio mis sufrimientos no afectan a nadie más que a mí misma. Y además disfruto mucho el trabajo de doncella, tanto como gozo mi virginidad.

    Es el acomodo que he hallado para que mi represión sexual no cause problemas más que los trastornos que me ocasiona a mí sola, sin fastidiar a nadie más que a mí. Si paso una noche sin dormir, llorando porque vi a mis amigos follando y ni siquiera me masturbo, bueno, es asunto mío. Si un día no puedo trabajar porque una migraña devastadora, causada por mi abstinencia, me abate, no perjudico a nadie. Asunto de la virgen loquita.

    Mis amigos son indulgentes con mis faltas, con mis perturbaciones laborales, si se me quema la comida, si no limpio bien, si me pongo contestona. Me tienen paciencia, saben que la abstinencia total y perpetua me produce angustias que a su vez no me permiten ser la doméstica ideal. De todos modos les salgo gratis y si me porto mal me aman y me consienten porque saben a qué se deben mis fallas. Han aprendido a convivir y tolerar a una mujer reprimida. De todos modos mis neurosis no les hacen daño. Cuando tienen algo que reclamarme lo hacen con respeto y gentileza. No me exigen más de lo que puedo dar.

    Así que ya no votaré más ni participaré en decisiones que puedan afectar a nadie.

    Voy aprendiendo a vivir con mi abstinencia y los desajustes que produce en mi carácter.

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    virgenmorbosa

    ¡Qué duro es ver a mis amistades haciendo estas cosas! Pero vale la pena. Sufro mucho no poder gozar lo mismo, pero esa dolorosa abstinencia me hace sentir preciosa, distinta, difícil, valiosa, excelsa, elevada. Mientras más sufro más especial me siento. Y cada vez hallo más bello todo eso que me niego rotundamente y para siempre.

    Mi sufrimiento de ahora sólo tiene sentido si mi abstinencia es absoluta y para siempre. Si pensara que un día las voy a gozar algún día todo perdería todo valor y significación. La gracia está en la seguridad de que nunca, nunca, nunca voy a disfrutar alguna de esas cosas siquiera una vez. La seguridad de nunca, nunca, nunca gozar eso me acicatea y da fuerzas para sufrir esto hoy. Es decir, el sufrimiento de hoy sólo tiene sentido por el sufrimiento de mañana. Y el de mañana por el de hoy, porque sólo una saturación de mucho tiempo sin placer sexual da cimiento a mi castidad. Así lo siento cada día que paso sin aliviar mi ansiedad. Mientras más crece mi tormento más valor adquiere. Mi tortura sexual es la medida del valor de mi castidad. Es más, mientras más sufro más valor tiene mi castidad.

    No es que no me siento merecedora de esos placeres ni que me considero fea o algo así. Todo lo contrario. Sé que muchos hombres me desean y eso me excita mucho, como es natural. Pero precisamente por eso hacen que mi castidad se valorice minuto a segundo. Cada lágrima que derramo por no poder aliviar mi ansiedad erótica mi castidad crece, se pule, se abrillanta, se dora. Más la amo, más la quiero engrandecer y fortalecer. Más dura e intransigente me vuelvo ante ese placer magnífico, que tanto admiro.

    Mientras más frustrada me siento, más siento que me alejo de eso y en consecuencia más casta soy, más pura, más doncella, más virgen. Por eso aprecio tanto la tortura de no copular jamás. Por eso mientras más sufro más me empecino en sufrir más y más. Porque no es sólo un suplicio prolongado sino que cada día es más insufrible. No sólo es largo sino hondo y cada vez más ambas dimensiones. Y mientras más crece mi dolor más dolor quiero porque el dolor es la certeza de mi castidad. Mientras más sufro más casta soy.

    Veo a mis amistades haciendo estas delicias y me quedo hipnotizada, arrobada, extasiada de tanta belleza. Es un prodigio cómo su placer se trueca en dolor en mí. No gozar eso y saber que nunca lo gozaré me causa angustia, rabia, impaciencia, histeria. Siento que se me van a reventar los nervios y más de una vez he caído aturdida de deseos, intoxicada de lujuria, sintiendo que no puedo pasar un minuto más sin alivio. Pero es entonces cuando la fuerza de mi convicción viene en mi rescate. Huyo del lugar, me acurruco en algún rincón, a llorar desesperada, apartada de todo y de todos, frotando inútilmente el metal de mi cinturón de castidad, que no me deja recibir el alivio que mi vagina ansía como loca. Esos momentos no hacen sino fortalecerme y consolidan en mi determinación de permanecer reprimida para siempre. Más seguridad me da de que voy a permanecer reprimida y frustrada toda mi vida.

    Mientras más ansía mi cuerpo sentir esas cosas más resuelta me vuelvo de no sentirlas. Es bello ansiar algo que estoy cada vez más segura de que no gozaré nunca, nunca, nunca ese placer formidable y hermoso.

    Hasta ahora y cada vez más viene siendo una bella experiencia. Me hundo en un sillón a mirar a las parejas follando delante de mí, bordando y llorando como una gilipollas que prefiere quedarse sin esas delicias que tanto deseo. Porque cada vez las deseo más, pero también cada vez me reafirmo en no gozarlas. Mientras más las deseo más me decido a rehusarme a ellas.

    ¡Es tan bello vivir así!